Comida futurista

El movimiento vegetariano y vegano gana cada día más fuerza. Las personas son conscientes del daño que le ocasionan a la naturaleza al consumir seres vivos, y como esto afecta a los ecosistemas, a pesar de que la mayoría de estas carnes provienen de animales criados específicamente para el consumo humano. Además, dejan de comer carnes por el simple hecho de que no quieren ser la causa, o justificar con su consumo el hecho de la muerte de un animal.

A esta tendencia se suma en principio un grupo de desarrolladores holandeses, que llevan años investigando la forma de crear carne en un laboratorio. Este proyecto ha sido financiado por varias compañías interesadas en verlo triunfar, entre las que se destacan una compañía farmacéutica alemana y una planta procesadora de carne suiza. Hace cinco años presentaron la primera hamburguesa fabricada, y ya tienen permiso para comercializar su idea, que llegará al público para el 2021.

A esta idea se opondrán, sin dudas, aquellos que apoyan la comida orgánica. Las personas pagan más tanto por ingredientes como por alimentos elaborados con estos ingredientes que son considerados “orgánicos” porque en su crecimiento no se utilizaron pesticidas ni fertilizantes químicos. Este proceso más tradicional de cultivo conlleva más trabajo y tiempos más largos de siembra y crecimiento, por lo que la producción es menor. Además, este tipo de alimentos traen grandes beneficios para la salud como por ejemplo la disminución del riesgo de cáncer. En estas razones se basa el elevado costo de adquisición de los mismos.

Estas son dos tendencias, una de mantener los productos lo más naturales posibles, y la otra de fabricar carne a partir de procesos químicos. Habrá que esperar a que salga al mercado y las personas decidan si los beneficios que traerá para los animales y el medio ambiente valen la pena.